
Deje de temblar en el baño: La magia de las ondas infrarrojas de corta longitud
A nadie le gusta esa sensación de frío cuando se sale de la ducha o se viste en un baño helado. La mayoría de los calentadores intentan solucionar este problema calentando el aire, pero eso lleva mucho tiempo y consume mucha energía.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos ondas infrarrojas de corta longitud. En lugar de calentar el aire, esta tecnología envía calor directamente a la piel y a las superficies que lo rodean.
Es como estar bajo los rayos del sol en un día fresco de otoño.
Cómo logramos que esto funcione tan rápido
El secreto está en el hardware. Utilizamos un filamento de tungsteno dentro de un tubo de cuarzo. Hemos ajustado la potencia de modo que, en cuanto se enciende el aparato, ya se siente el calor. No hay necesidad de esperar. La temperatura se alcanza en menos de tres segundos.
No se trata de calentar toda la habitación, sino de lograr ese calor instantáneo que se necesita en el momento en que se requiere.
Detalles importantes sobre los componentes
Para que estos dispositivos duren, no podemos usar cualquier tipo de vidrio. Utilizamos cuarzo de alta pureza, ya que puede soportar cambios bruscos de temperatura sin romperse.
También introducimos un poco de gas halógeno en el tubo. Esto permite que el calor se distribuya uniformemente por todo el filamento, evitando así su daño prematuro.
Desde el punto de vista práctico, utilizamos conectores tipo R7. ¿Por qué? Porque si el tubo se daña, basta con reemplazarlo fácilmente. No es necesario destrozar las paredes o volver a conectar los cables para reemplazar una bombilla.
Y como se trata de un baño, nos aseguramos de que la carcasa sea resistente al agua. El agua y la electricidad no van bien juntos, y queremos mantenerlas separadas.
Algunas cosas a tener en cuenta
Estas lámparas generan mucho calor. Debido a ello, si no se tienen cuidado, podrían surgir “puntos calientes”. Si la lámpara está demasiado cerca de donde uno se encuentra, podría resultar demasiado intensa.
La clave está en encontrar la distancia y el ángulo adecuados para que el calor se distribuya uniformemente en toda la área.
Un último consejo: estas lámparas consumen mucha energía. Asegúrese de que sus disyuntores puedan manejar esa carga, especialmente en pleno invierno. No quiere que la electricidad se interrumpa justo cuando está terminando de secarse.